Cuando vistas a tu hijo por primera vez y quieras comprobar si tiene frío, toca sus brazos, pecho o cuello. Si estas partes se sienten frías, abrígalo. No te guíes por la temperatura de sus manos o pies, pues suelen ser más bajas que la del resto del cuerpo del bebé. Recuerda vestir al bebé con una capa de ropa adicional a la de un adulto es una regla de oro, pero abrigarlo demasiado podría haver que su temperatura aumente y que se incomode(además, perderá fluidos).
Cuando estes con tu pareja no dejes la oportunidad de conversar sobre cómo se sienten respecto al bebé y la rutina del día a día. Busquen momentos para estar solos y compartir una cena a luz de las velas. Ríanse juntos de las situaciones imprevistas que aparecerán en esta nueva etapa de sus vidas.

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